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La energía sí ayuda a curar
En el recomendable,
y muy informativo, libro “La curación
vibracional” de Richard Gerber, publicado en el año 2000,
encontramos algunos estudios científicos sobre experimentos acerca de
los efectos de la curación mediante la imposición sanadora de manos,
como es practicado en Reiki. Nadie sabe exactamente cómo funciona este
proceso en este tipo de curación, sin embargo, se puede medir si da
resultados o no. Igual que en cualquier estudio sobre medicamentos, el
factor placebo interviene cuando uno quiera medir solamente la
efectividad de un remedio. Por lo tanto, los experimentos fueron
instituidos para disminuir la influencia placebo. No obstante, viendo
esto del otro lado, la existencia reconocida del factor placebo muestra
que uno puede mejorar hasta sanarse debido a la intención, expectativas
y actitud. La mente es una herramienta poderosa en el proceso de la
curación, o de enfermarse.
En dicho libro
describen, entre otros, los siguientes experimentos:
- A través de la luz
ultravioleta dañaron moléculas de la enzima tripsina, que juega un rol
importante en la digestión de proteínas. Esta enzima “enfermada” no
hizo efecto sobre proteínas. Después del tratamiento por las manos de
un sanador, las enzimas se repararon a sí mismas y volvieron a tener
actividad bioquímica.
-
Se regaron semillas
de cebada con una solución salina, sabiendo que la sal es conocida por
inhibir el crecimiento de la planta. Sin embargo, cuando un sanador
trataba esta agua salada las semillas brotaron extraordinariamente
bien. Se mantenía este efecto cuando después del brote se rogaron las
plantas con agua normal sin tratarlo energéticamente.
- En otro estudio
investigaron personas afectadas por una gran aflicción tras la muerte
de un ser querido. Está bien sabido que el estrés emocional o depresión
influye negativamente en el sistema inmunitario, por ello midieron en
la sangre el nivel de los linfocitos T antes y después de un
tratamiento por imposición de manos. Los linfocitos T reducen la
actividad inmunitaria por supresión de la producción de anticuerpos.
Después del tratamiento energético encontraron aprox. 18% menos
linfocitos T en la sangre, un efecto que suponía una mejora en el
funcionamiento del sistema inmunitario.
- En una investigación sobre el poder de energía
en los procesos de sanación se analizó la velocidad de curación de unas
lesiones quirúrgicas leves practicadas en los hombros de un grupo de
estudiantes. Comparado con otro grupo, intervenido sin recibir
tratamientos energéticos, se comprobó que con tratamiento energético
las heridas se sanaron más rápido.
- En otro caso, se mostró que, después de un
tratamiento energético, el nivel de hemoglobina fue incrementado, hasta
en personas que recibieron quimioterapia por cáncer.
- También hay estudios donde había
sanadores
“falsos” y verdaderos en una investigación donde participaron personas
que sufrieron dolor de las cefaleas derivadas de tensión muscular. El
tratamiento energético fue realizado sin tocar al paciente para no
poner en desventaja los “falsos” sanadores. Después se evaluó a cada
paciente mediante unos cuestionarios estándar sobre el dolor. Y resultó
que los pacientes que recibieron el tratamiento verdadero reportaron
mayor mejoramiento que el otro grupo de pacientes.
No
siempre es así
que la energía sanadora acelere procesos. Hay otros ejemplos en los
cuales un tratamiento disminuye actividades corporales para que el
cuerpo encuentre su funcionamiento armónico. Hasta en el mundo de las
emociones la energía “sabe” como crear armonía. Mejor dicho, la energía
es solamente la gasolina para que el cuerpo y la mente puedan hacer lo
que necesiten hacer para la sanación.
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